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TRASTORNOS ALIMENTARIOS PREPUBERALES – ANOREXIA INFANTIL |
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Existen una gran variedad de Trastornos Alimentarios que suelen presentarse antes de la pubertad y que nada tiene que ver con los conocidos como Anorexia y Bulimia Nerviosas. En la Clasificación Mundial de la Salud (CIE-10), figuran los siguientes: PICA y el TRASTORNO DE CONDUCTA ALIMENTARIA EN LA INFANCIA, del que nos ocupamos. Podríamos definirlo como: ” el trastorno que presenta un niño con grandes dificultades durante la comida (rechazo, caprichos…) con riesgo para su estado nutricional y su desarrollo” Los Criterios de la CIE-10 son: 1. Fracaso persistente en comer adecuadamente. 2. Fracaso en la ganancia de peso. 3. Comienzo antes de los 6 años. 4. No se justifica por otros trastornos. 5. No existe una enfermedad orgánica. |
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A pesar de la buena definición que, aparentemente, existe, dependiendo de si se estudia desde la pediatría o desde la paidopsiquiatría, existen casos que se encuadran bajo la denominación de Trastorno de la Conducta Alimentaria en la Infancia, Enanismo Psicosocial o Parada de Crecimiento no Orgánica. De otra parte, cada una de estas entidades tienen consistencia clínico-diagnóstica en sí mismas, lo que da lugar a que a falsos positivos en las distintas clasificaciones que contribuyen a una gran confusión que impiden significativamente el avance en la precisión clínica y de su tratamiento. En la diapositiva -3, presentamos algunas características diferenciales entre el Trastorno de la Conducta Alimentaria y La Parada del Crecimiento no Orgánica. Observamos que ambas presenta todas las características clínicas, aunque en menor grado en el Trastorno de la Conducta Alimentaria. A saber: 1. Hipocrecimiento. 2. Desnutrición. 3. Patología Familiar. 4. Trastornos Emocionales. 5. Déficits Cognitivos. 6. Otros Trastornos Psicofisiológicos (Estreñimiento, bradicardia.., normalmente secundarios a la desnutrición).
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Aunque no esta claro que exista una relación CAUSA – EFECTO, es frecuente que los niños que padecen de un trastorno alimentario presenten algunos déficits neurocognitivos, sean debidos a las carencias nutricionales u otras razones. Los más habituales son: 1. Diferencias entre el CI Verbal y el CI Manipulativo a favor del segundo. En la medida que estas diferencias son significativas, se utilizan como un Indicador Neuropsicológico. 2. Retrasos del lenguaje más o menos complejos: Dislalias, e incluso, Disfasias Evolutivas. 3. Déficits en las Habilidades Motoras, tanto en motricidad fina como gruesa.
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Al margen de las alteraciones de la conducta alimentaria, como tal, el cuadro psicopatológico es muy heterogéneo. La pérdida del control esfinteriano conjuntamente con las alteraciones del estado de ánimo recuerdan a un trastorno afectivo. Sin embargo, lo que más destaca y se considera como núcleo psicopatológicos, son un repertorio variado de conductas relacionadas con la alimentación. A saber: 1. Dificultad o Rechazo de determinados alimentos (caprichos alimentarios), sin que exista ninguna distorsión de la imagen corporal como sucede con la Anorexia Nerviosa. 2. En algunos casos, dificultades con la masticación dando lugar a la retención de los alimentos en la boca. 3. De especial gravedad es cuando se acompaña el trastorno con la restricción de líquidos con problemas de deshidratación. O bien una potomanía con peligro de intoxicación acuosa, llegando a convulsionar. |
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Con frecuencia se ha hablado de un equivalente depresivo, aunque hoy se sostenga como una entidad diagnóstica independiente. Esta circunstancia se debe a la gran variedad de semiología afectiva que podemos encontrarnos en la clínica. Normalmente son niños con aspecto triste, inseguros, con grandes necesidades de apego que es aprovechado para sostener un buen vínculo terapéutico. Igualmente se mantiene un cierto aislamiento social, apatía. Igualmente son niños muy inseguros necesitando de apoyo continúo. Se evidencia un estado de hipervigilancia y, a veces, son hiperactivos. |
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Las alteraciones de la frecuencia cardiaca (bradicardia) y de la regulación de la temperatura corporal (ligera hipotermia), parecen estar en relación con la adaptación del metabolismo basal al estado nutricional deficitario. Sin embargo las alteraciones del sueño no parecen tener tanta relación. Aunque tampoco puede afirmarse rotundamente que no. De hecho estas alteraciones han aparecido en situaciones de desnutrición en los trastornos de la conducta alimentaria anorexia y bulimia nerviosas. Estos son: 1. Dificultades de conciliación del sueño. 2. Despertares frecuentes. 3. Reducción de la etapa IV del sueño. |
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Somos bastante propensos a relacionar cualquier problema psicológico con la interacción o cualquier otra circunstancia que se observa en la familia. La mayoría de los estudios son de tipo transversal y, por tanto, no nos dicen absolutamente nada sobre la relación causal, entre cual es la causa y cual es la consecuencia. Sin embargo, la observación clínica ha puesto en evidencia que muchas madres manifiestan las siguientes características: 1. Suelen ser madres inseguras. 2. Altos niveles de ansiedad. 3. Ambivalentes respecto a su hijo/a 4.Presentan dificultades a la hora de manifestar su afecto hacia su hijo. 5. A veces se muestran confusas ante las demandas del hijo sin saber como reaccionar apropiadamente. |
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Como decíamos en el epígrafe anterior, la consistencia de lo describimos a continuación es bastante reducida. También en esta situación se basa en estudios transversales. Sin embargo, es algo que se repite en los manuales especializados y, por tanto, debemos tener en cuenta. Los Trastornos de la Alimentación en la Infancia suelen ser más frecuentes en familias carenciadas económicamente. Parece ser que se presenta una cierta carencia afectiva entre el paciente y los padres. También se ha descrito una mayor morbilidad paidopsiquiátrica entre los hermanos y suelen ser padres con una gran propensión a medicalizar el problema de su hijo mostrándose muy reticentes a que se pueda abordar el problema desde el punto de vista psicológico o desde la dinámica familiar. |
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Como en cualquier otro problema psicosomático, las exploraciones complementarias de tipo médico son fundamentales y deben ir siempre acompañando a las exploraciones psicológicas. El tratamiento debe contemplar toda esta información con objeto de implementar una intervención integral. 1. Radiología: a) Es frecuente que la edad ósea esté retrasada con respecto a la edad cronológica. b) Si la desnutrición es importante y ha durado tiempo, pueden presentarse signos de raquitismo. c) Existe un signo bastante característico que la presencia de líneas de crecimiento en la parte distal del radio. 2. Endocrinología: a) Existe una hiposecreción de la hormona del crecimiento (HGH) que es reversible. b) Resistencia a la acción de la somatomedina C. c) Debido a la desnutrición es conveniente que se valore la función tiroidea. d) Existe un hipercorticismo como consecuencia de una inhibición de los mecanismos centrales de respuesta. 3. Metabólicos: a) Puede existir una hipernatremia no necesariamente explicada por la deshidratación. b) Hipermacroprolacteninemia. c)Descenso del bicarbonato sérico que no es explicada por ningún tipo de alteración de la función renal. d)Hiperplumbinemia por incremento de la absorción. e)Incremento de la protoporfirina eritrocítica. Tanto la facilitación de la absorción de plomo como el incremento de la protoporfirina se han relacionado con los déficits neurocognitivos. Algunos autores también lo relacionan con la hipofunción tiroidea. |







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