OTRA ORGANIZACIÓN DE LA SALUD MENTAL INFANTO-JUVENIL EN ANDALUCÍA

El Plan Integral Andaluz de Salud Mental “despacha” en unas pocas líneas los objetivos a cumplir en Salud Mental Infanto-Juvenil. Continuamos siendo la hermana pobre, a pesar de que la morbilidad paidopsiquiátrica representa más del 30% de las consultas.
Bien es cierto, que desde el inicio de la reforma psiquiátrica, se han introducido mejoras muy significativas, tanto en recursos como en otros aspectos. Sin embargo, éstas hay que compararlas con las que se han producido en psiquiatría de adultos. Observamos, entonces, que existe un enorme desequilibrio a favor de la asistencia a los problemas de salud mental del adulto.

Una de las razones es que la Planificación de la Salud Mental Infanto-Juvenil está en manos de personas que no han trabajado nunca en este campo. Por ello sus motivaciones están relacionadas con las presiones coyunturales, sea por patologías emergentes o por razones de oportunidad política, y no por un conocimiento exhaustivo, o por un sentimiento vocacional hacia los problemas de salud mental infanto-juveniles.

Otra de las razones es que el enfermo mental adulto genera más “malestar” social. Por tanto, la rentabilidad política ante cualquier mejora en este ámbito está garantizada. El niño con problemas paidopsiquiátricos no es rentable políticamente. Es un tema a resolver en la familia, o en la escuela. Incluso existe la tendencia a culpar a estas últimas de bastantes de los problemas psicológicos de sus hijos, o alumnos (una buena forma de silencia cualquier conato revindicativo).

En Andalucía necesitamos:

    1. Una planificación y gestión de la Salud Mental Infanto-Juvenil realizada por los profesionales que trabajan específicamente en esta área.
    2. Que la atención especializada a los problemas de salud mental infanto-juvenil se produzca desde Atención Primaria. Es decir, eliminar el filtro innecesario y contraproducente de los Equipos de Distrito (dedicados fundamentalmente a dar respuesta asistencial a los adultos).
    3. Organizar la Asistencia Especializada en SMI-J en cuatro niveles:
    1. Atención Primaria como único filtro de entrada.
    2. Atención Ambulatoria Especializada, ubicada en las Centros de Salud mental Infanto-Juvenil.
    3. Atención en Régimen de Hospital de Día, ubicado, igualmente, en los Centros de Salud Mental Infanto-Juvenil.
    4. Organización de un espacio de Hospitalización en los Servicios de Pediatría, aunque coordinados MUY DIRECTAMENTE por los profesionales de los Centros de Salud Mental Infanto-Juvenil.

¿Acaso es tan difícil?.

Dr. Joaquín Díaz Atienza

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