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jul 26

RENDIMIENTO ESCOLAR Y PSICOPATOLOGÍA. 1) EVALUACIÓN.

Joaquín Díaz Atienza

Es frecuente que entre los motivos de consulta que los padres manifiestan al pediatra de Atención Primaria y al psiquiatra infanto-juvenil es el bajo rendimiento escolar. Por ello, con estos post, pretendemos, de forma sencilla, poner de relieve cual debería ser nuestra actuación ante una demanda de este tipo.

Tal como reflejamos en las figuras contenidas en este trabajo, la evaluación del fracaso escolar, debe extenderse a una amplia variedad de circunstancias personales, familiares, sociales, escolares y, en la actualidad también, culturales y lingüísticas, única forma de obtener la información suficiente para establecer una estrategia de intervención correcta.

Como preguntas generales deberíamos formularnos las siguientes:

  1. ¿Cuál es el problema en la actualidad y cómo le afecta?.
  2. ¿Qué información se ha obtenido hasta este momento para la evaluación del motivo de consulta?.
  3. Por tanto, qué información complementaria necesitamos para dimensionar y diagnosticar el problema?.

Además de estos planteamientos iniciales es, igualmente, importante conocer de quién parte la iniciativa de consultar y cuales han sido los motivos fundamentales para hacerlo: el profesor, otros profesionales escolares, el pediatra, médico de familia…

Por tanto, en este contacto inicial es conveniente precisar:

  1. Qué evaluaciones se han realizado.
  2. Si existen otros problemas al margen de los puramente académicos.
  3. Situación familiar y social en la que se desenvuelve el alumno (niño o adolescente).
  4. Esta información nos posibilitará:
    1. La estrategia de evaluación y las áreas que deben ser priorizadas.
    2. Decidir si otras interconsultas deberán realizarse.
    3. El número de sesiones necesarias.

EVALUACIÓN DEL ALUMNO/A

A modo de orientación deberíamos tener presente el siguiente esquema:

  1. Precisar la existencia de alguno o algunos de los problemas disruptivos siguientes que podrían justificar el bajo rendimiento:

  • Existencia de un TDAH.

  • Trastornos de Conducta.

  • Otros trastornos disruptivos.

  • Es importante delimitar si los comportamientos disruptivos son secundarios o primarios respecto a la causalidad del fracaso escolar. Es probable la existencia de ambos.

2. La presencia de Trastornos Internalizantes como la semiología depresiva y/o ansiosa podrían justificar una falta de interés/motivación, así como la presentación de un rechazo escolar. Aquí también es muy necesario precisar si el fracaso escolar es primario o secundario a la psicopatología.

3. Contemplar la posibilidad de que existan trastornos neurológicos que justifiquen el fracaso escolar: crisis comiciales parciales son la causa más frecuente.

4. Otras enfermedades médicas a tener en cuenta son las dificultades auditivas y visuales, enfermedades crónicas como el asma y la diabetes. El X-fragil cursa con déficits intelectuales importantes, pudiendo pasar desapercibido. Indagar la posibilidad de que se esté tratando con fármacos que afecten el rendimiento cognitivo.

5. El uso/abuso de drogas y alcohol.

6. Precisar las funciones cognitivas. La evaluación neuropsicológica es fundamental en la determinación etiopatogénica del rendimiento académico. Siendo las causas más frecuentes el retraso mental y CI límites.

7. Los trastornos específicos del desarrollo psicológico son otras de las causas más frecuentes. Sospechar de su existencia cuando existen funciones cognitivas intactas que no se traducen en un rendimiento académico esperado.

8. Por último, investigar si las capacidades del alumno están en consonancia con el ambiente de la clase. Esto es frecuente en niños superdotados o con CI superiores.

EVALUACIÓN FAMILIAR

En primer aspecto a considerar en la familia es el grado de funcionalidad o disfuncionalidad de la misma. Pero la constatación de que una familia sea “funcional” no quiere decir que no influya negativamente sobre el rendimiento académico. Es importante en estas situaciones evaluar el grado de investimiento y control que los padres realizan sobre la escolarización y los resultados académicos ya que puede ser un motivo de estrés, no solo en le hijo sino también familiar. Por el contrario, hay padres que manifiestan un escaso interés por la escolaridad.

Por último, la presencia de psicopatología en uno o ambos padres puede influir negativamente en los resultados académicos.

EVALUACIÓN AMBIENTAL Y CULTURAL.

Ambientes sociales escasamente motivados por el rendimiento académico podrían explicar el escaso interés y motivación de determinados alumnos por la escuela. En determinados ambientes puede que se sobrevalore la incorporación al mundo laboral antes que la escolaridad. Por ello, es importante analizar los sistemas de valores comunitarios en los que se desenvuelve el alumno.

El colegio y sus recursos también son muy importantes. Si un centro escolar no dispone de recursos suficientes para dar respuesta a las necesidades académicas de sus alumnos podría explicar parte del fracaso escolar. Y no hablemos de la personalidad de los docentes, su disposición y habilidades.

Los iguales también son elementos significativos para determinados alumnos. No es la primera vez que escuchamos entre algunos adolescentes expresiones como: “yo quiero ser un alumno normal y no un empollón repelente” (por supuesto alumno normal es aquel a quién le quedad algunas asignaturas).

Por último, el bilingüismo es una variables importante, así como el valor que los padres le dan a la integración de sus hijos en nuestra cultura. Este asunto, ámpliamente estudiado en otros países, empieza a ser significativo también en el nuestro.

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